La Salud que queremos

La salud no es ajena a la política, por este motivo, en nuestro punto de partida para gestar un programa hemos tenido en cuenta las coordenadas en las que se mueve la escena política española.

lasanidadnosevendesedefiende
10 junio, 2016

“La medicina es ciencia social,
y la política no es otra cosa que medicina a gran escala”
(Rudolph Virchow)

 

La salud no es ajena a la política, por este motivo,  en nuestro punto de partida para gestar un programa hemos tenido en cuenta las coordenadas en las que se mueve la escena política española. Partimos de un acontecimiento fundamental que marcó un antes y un después, el 15M, con el significativo No nos representan, que orientó un modo de hacer inédito. Aunque en el ámbito sanitario se llevaba un tiempo tomando la calle con las reivindicaciones de diferentes sectores, este acontecimiento permitió la suma de los profesionales sanitarios, inundando nuestras ciudades al grito de la defensa de la Sanidad Pública y dando un protagonismo a la Marea Blanca que podría nombrarse como un gesto de unidad popular.

La salud es central y transversal, por lo que tiene un carácter hegemónico en un doble sentido: ningún partido es ajeno a la necesidad de incluir la Sanidad en su discurso y toda la ciudadanía apuesta por la Salud. Pero ante la consciencia de esta hegemonía, nos podemos encontrar tanto quienes la utilizan como un objeto de mercado del que obtener beneficio económico, aumentando así la brecha entre los que pueden acceder a ella y los que no; y quienes apostamos por que la salud sea un bien común del que nadie quede privado.

Desde esta perspectiva, hemos trabajado integrando las diferentes demandas que han ido surgiendo en torno a la salud, tanto desde colectivos y asociaciones de la sociedad civil, como desde las aportaciones de los Círculos sectoriales. La participación es clave para este proceso, ya que si solo se tiene en cuenta lo que dicen los expertos, que suelen estar aliados con el poder financiero, se satura la expresión del pueblo y la apuesta decidida de que otra política sea posible.

En este camino ha habido encuentros apasionantes, donde las perspectivas de cada participante han tenido cabida para crear, en ocasiones desde el disenso, unas líneas divididas en subáreas, que enmarcasen las propuestas de la gente.

La política de Salud que queremos tiene dos ejes fundamentales: la recuperación de un modelo universal, equitativo, solidario, de gestión pública y participativa, que no excluya el acceso al Sistema Nacional de Salud de ningún ciudadano; y el posicionamiento de la Salud en todas las Políticas Públicas.

En lo relativo al primero, la universalidad de los servicios públicos de salud debe asegurarse desde el compromiso político de blindar las coberturas de la población y destinar el presupuesto necesario para que este sistema sanitario pueda llegar a toda ella; la universalidad del sistema sanitario descansa en la preocupación por que este sistema sea un factor fundamental para guiar las políticas públicas por la vía de la justicia social, convirtiendo la asistencia sanitaria y el acceso a los factores que influyen en una buena salud (no solo sanitarios, sino también relacionados con el entorno, la educación, la vivienda, etc.) en un derecho que se conquiste por el hecho de pertenecer a nuestra sociedad, y que no esté ligado a las cotizaciones procedentes del trabajo ni a la obtención de la nacionalidad española, como parece defenderse desde otras opciones políticas.

Esta visión de la salud como derecho y la sanidad como factor contribuyente a la misma está íntimamente relacionada con el modelo de financiación que perseguimos; una financiación pública, que priorice los pagos públicos procedentes de impuestos y minimice los pagos privados, procedentes en gran parte del bolsillo de las personas que se ven obligadas a hacer uso de los servicios de salud. Además, promovemos que la gestión de esa financiación y de los servicios que se financian con ella sea pública por tres motivos:

1) No se ha demostrado que la gestión privada sea mejor que la pública, ni en la obtención de resultados en salud ni en la disminución de costes.

2) Existen datos que indican que la privatización de la prestación de servicios de salud, especialmente cuando se lleva a cabo por empresas con ánimo de lucro, está ligada a un menor número de profesionales para atender a la población y en ocasiones a problemas de seguridad en la asistencia.

3) La gestión pública tiene mayor capacidad de respuesta ante eventualidades ya que no estar blindada mediante contratos que protegen los beneficios privados obtenidos a partir de la prestación de un servicio público.

Sin embargo, no pensamos que sea suficiente con la defensa de la sanidad 100% pública, sino que esto debe ir ligado a una mejora de la transparencia en las instituciones, así como a la implantación de mecanismos de evaluación del desarrollo y el cumplimiento de los procesos. A diferentes niveles se ve en la sanidad (y, en general, en la salud) un nicho de negocio donde sacar beneficios económicos que antes parecían prohibidos porque se tenía un concepto de la salud como bien ajeno al mercado; estos ataques, procedentes desde niveles supranacionales (con el TTIP), estatales (con la desgravación fiscal de los seguros sanitarios privados) y autonómicos (con el impulso a las formas privadas de gestión) deben tener una respuesta desde las calles y desde los parlamentos, por eso queremos recogerla tanto en nuestros discursos como en nuestras medidas programáticas.

El otro eje fundamental de la visión que queremos transmitir es la apuesta decidida por la salud en el centro de todas las políticas públicas. La gran mayoría de las políticas públicas actúan sobre alguno de los determinantes sociales de salud (factores socioeconómicos, medio ambiente, entorno habitable, etc.) que determinan el resultado final de la salud de los individuos y que influyen, asimismo, en la capacidad de estos para tomar y desarrollar unos hábitos de vida u otros. Integrar los determinantes sociales de salud en nuestra forma de hacer política e integrar la visión de salud en todas las políticas implica trabajar por garantizar una vida digna y, por consiguiente, una mejor salud.

Toda inversión pública ha de repercutir en un beneficio social que disminuya la desigualdad: la pobreza es un determinante social que afecta de forma directa a nuestro estado de salud.

Vamos a priorizar la Salud Pública y la atención Socio-Comunitaria tanto en Atención Primaria, pieza angular de nuestro sistema, como en Salud Mental, clave en los tiempos que corren y marcador de cuánto se preocupan las instituciones por velar por quienes más lo precisan.

Para llevar a cabo este tipo de políticas, especialmente aquellas relacionadas estrictamente con el sistema sanitario, es esencial para nosotros recuperar la dignidad de nuestros profesionales, tanto en el plano laboral como en el formativo, y ofrecer a la ciudadanía la sanidad que se merece, para asentar uno de los pilares del Estado del Bienestar.

Este desafío no puede entenderse al margen de la política. Nuestra propuesta es pensar en global y actuar en local. Para ello, tenemos un plan cuya punta de lanza para el cambio es el trabajo participativo con los Círculos y la Sociedad Civil. Las acciones llevadas a cabo por colectivos, como parar desahucios, generan salud, y la labor desde los movimientos políticos debe ser actuar con firmeza desde las instituciones y crear espacios favorecedores para que las acciones promotoras de salud que surgen desde la ciudadanía se puedan desarrollar sin necesidad de que sean los poderes públicos quienes las lideren.

Queremos recuperar la excelencia que hemos ido perdiendo en estos últimos años sin renunciar a la innovación, donde queda mucho por hacer, colaborando con otras áreas para desarrollar un trabajo común: Infancia, Educación, Salud y Género (donde la violencia machista y su tratamiento integral debe ser tomado muy en serio), Salud y Medio Ambiente, Envejecimiento activo, Salud y actividad física, mejora y accesibilidad en el mundo rural… En definitiva, apostar por la salud desde diferentes perspectivas nos lleva a ser responsables de cómo queremos vivir y a no consumir más allá de lo necesario.

Ana Castaño y Javier Padilla.

Área Estatal de Salud-Sanidad de PODEMOS.