Un plan de transición energética para nuestro país

Empleo, transformación del modelo productivo, soberanía energética y lucha contra la pobreza energética y el cambio climático

plan-energetico
14 junio, 2016

Uno de los principales desafíos a los que se enfrenta nuestra economía se puede resumir en la siguiente pregunta: ¿cómo realizar una política fiscal expansiva, impulsar la creación de empleo y generar una dinámica de crecimiento económico, garantizando simultáneamente la sostenibilidad medioambiental? El modelo energético tiene un papel crucial en nuestra propuesta económica, entre otros motivos, porque puede ayudar a dar una respuesta concreta a la anterior pregunta. Por un lado, el sector energético está en el centro de la transformación estructural que debe llevar a cabo nuestro sistema económico y productivo para reducir su impacto medioambiental a niveles sostenibles. Por otro, esta transformación es una oportunidad única para poner en marcha nuevas áreas de actividad económica con alto valor añadido.

Nuestro programa se basa en el análisis del potencial que la transformación del modelo energético posee para reorientar nuestra economía, así como en el diagnóstico de los problemas del modelo actual.
Nuestras propuestas fundamentales son:

Plan Nacional de Transición Energética. Pondremos en marcha un Plan Nacional de Transición Energética (PNTE) que movilice una inversión público-privada anual en eficiencia energética y energías renovables equivalente a un 1,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) durante un periodo de veinte años. El plan llegará a crear hasta 400.000 empleos estables en la fase final. El PNTE se sostiene sobre dos grandes pilares:

1) Un Plan Nacional de Ahorro Energético orientado a la mejora de la eficiencia energética en los edificios, pero también en el transporte, la industria y los sistemas de distribución eléctrica. La columna vertebral de este plan es la rehabilitación de 200.000 viviendas al año para abordar el aislamiento térmico, la instalación de sistemas de calefacción y agua caliente eficientes y la iluminación de bajo consumo. Las reformas producirán un ahorro de hasta el 80% de la demanda de energía de las viviendas rehabilitadas. En particular, una fracción relevante de las personas que perdieron su empleo en la construcción podrían reorientar su actividad hacia la rehabilitación energética de edificios.

2) Un Plan Nacional de Energías Renovables centrado en la expansión e instalación de energías renovables tales como la solar, la eólica, la geotérmica, la pequeña hidroeléctrica y la biomasa de baja emisión. Este plan incluye toda la cadena de investigación, desarrollo, fabricación e instalación y estará particularmente orientado a reducir drásticamente el consumo de combustibles fósiles en generación eléctrica, creando además un tejido industrial propio de alto valor añadido. El plan se organizará de modo que se priorice la democratización y redistribución del proceso de generación y distribución energética.

Como hemos dicho, se proyecta que el PNTE suponga una inversión anual equivalente al 1,5% del PIB. El 1% del PIB correspondería al Plan Nacional de Energías Renovables y el 0,5% del PIB al Plan Nacional de Ahorro Energético. De acuerdo con nuestros cálculos, un programa de estas características exigiría para ser viable un apoyo público que alcanzase aproximadamente un 25% de la inversión total acometida, por lo que estimamos una inversión pública de unos 4.000 millones de euros al año. Una parte relevante de la financiación del PNTE provendrá de la reforma del sector eléctrico; en particular, de la eliminación de las sobrerretribuciones a las compañías eléctricas por diversos conceptos.

Reforma del sector eléctrico. La consecución de los objetivos del PNTE exige una reforma en profundidad del sector eléctrico:

a) Llevaremos a cabo una auditoría de costes de todo el sistema eléctrico y de la deuda asociada al déficit de tarifa.

b) Modificaremos el marco regulatorio de modo que todas las fuentes de energía reciban una retribución razonable basada en los costes reales de producción.

c) Situaremos las energías renovables en el lugar central de la planificación del sistema eléctrico. En este sentido: no renovaremos los permisos de explotación de las centrales nucleares en funcionamiento en España, de modo que la última central nuclear dejará de funcionar en 2024; llevaremos a cabo el cierre progresivo de las centrales de carbón. El abandono paulatino de dichas fuentes de energía se efectuará en el contexto de una transición justa para los trabajadores de estas industrias.

d) Derogaremos el Real Decreto 900/2015 sobre autoconsumo eléctrico y aprobaremos una normativa que permita su desarrollo.

e) Promoveremos la recuperación por parte del Estado de las centrales hidroeléctricas cuyas concesiones a empresas privadas caduquen.

Garantía de acceso a un suministro energético mínimo. No se procederá al corte de suministro de electricidad o gas cuando se trate de la vivienda habitual del consumidor y cuando el impago de la factura se deba a motivos ajenos a su voluntad. Se establecerá un mínimo vital de electricidad y gas mensual por hogar. Una vez constatada una situación de pobreza energética, el precio de ese suministro mínimo vital estará adaptado, entre otros factores, a la renta del hogar.

Otras medidas

>> No autorizaremos instalaciones de fractura hidráulica (fracking).

>> Promoveremos una declaración de la Comisión Europea para identificar los Costes de Transición a la Competencia como ayuda ilegal del Estado.

>> Estableceremos una fiscalidad verde que desincentive el uso de fuentes de energía contaminantes e incentive el uso de las renovables y la eficiencia energética, y buscaremos la convergencia de la presión fiscal medioambiental española (1,6 % del PIB) hacia la media de la UE (2,4 % del PIB).

Secretaría Económica de Podemos